Tengo la teoría, de que los franceses en su cultura, poseen una incapacidad generalizada para expresar su emociones tal y como llegan, en cambio, tienen la costumbre de expresar todo con matices. Me explico con dos ejemplos:
Ejemplo 1: Mi amiga A y yo estamos en la calle y esperamos a mi amiga B. Estamos a -10ºC. Mi amiga A comenta: "Oh lala! il fait pas chaud!" (Uy! ¡no hace calor!).
Ejemplo 2: Para el cumpleaños de mi amiga C, alguien trae un tarta de fresas, melocotones, crema de nueces y nata, con un poco de chocolate rallado. La tarta proviene de la mejor repostería de Rennes. Cuando abrieron la caja de la tarta, el olor impregnó toda la habitación dejándome aletargada (si han visto Ratatouille, yo hice la cara del ratoncito obeso). Todos empezaron a comer. Mientras probábamos la tarta, alguien comentó: "C'est pas mal..." (No está mal...).
Veamos mi punto de vista para el Ejemplo 1 y el Ejemplo 2:
En el ejemplo 1, yo traigo un jean, una camisilla, una camisa, un saco de polar (un tejido que protege bien del frío), un abrigo, guantes rellenos de polar, un gorro de lana, una bufanda de lana, zapatos forrados por dentro con pelaje sintético y medias veladas de lana. (si hubiera tenido calzones de lana hechos en croché por mi abuelita, me los hubiera puesto también). Sin embargo, a pesar de toda la vestimenta, todo mi cuerpo está contraído, el viento toca mi cara como si la estuviera poniendo contra un pedazo de hielo, y esa sensación me produce dolor, pero no lloro, no por valiente, sino por miedo a que la lágrima se me congele en el lagrimal. La única cosa que estoy pensando en ese momento es: JUEPUTA, ¡¡¡ME CONGELÉ EL CULO!!!. Pero por decencia, y puesto que si digo groserías en español a un francés, de todas formas no me va a entender, exclamo de la manera más honesta: Il fait froid! (¡Qué frío hace!).
En el ejemplo 2, se trata realmente de una excelente tarta. Yo meto un pedazo en mi boca, siento la crema, la nata, las fresas, la masa de la pasta de la tarta que tiene mantequilla y harina y está crujiente. Es tal vez, una de las mejores tartas que he probado en mi vida. Una parte de mí fantasea con una casa como de Hansel y Gretel construida con esa tarta, me imagino niña, saltando de un lado a otro de esa casa y dándole mordiscos a las paredes, luego cantando "si las gotas de lluvia fueran de caramelo...¡me encantaría estar ahí!" Y entonces, obviamente no empiezo a cantar la canción en serio, pero dejo salir un sonoro "mmmm" que expresa el placer que siento, seguido de un "c'est délicieux!" (¡qué delicia!).
Cuando expreso mi desconcierto ante tal contraste, los franceses sonríen y me explican que ellos son muy diplomáticos para evitar herir susceptibilidades. Sin embargo, dicha estrategia es totalmente impráctica en ambos ejemplos:
En el ejemplo 1, nadie es responsable del tiempo, creo que a la madre naturaleza sinceramente le importa un culo respecto a las opiniones de un pobre mortal con respecto al tiempo, y dado que los franceses son conocidos por su falta de dogmatismo, dudo mucho que su comentario sea una estrategia para evitar herir los sentimientos de la madre naturaleza.
En el ejemplo 2, al contrario, ¡se trata de un cumplido! Si yo fuera la pastelera, me encantaría escuchar como se retuerce la gente de placer mientras se come mi tarta, la cual pude haber pasado horas preparando! (en mi caso que no soy pastelera, es seguro ¡sobre todo por la decoración!). Un simple "no está mal..." es una limosna como cumplido.
Así que bien, he llegado a una teoría: Culturalmente los franceses son incapaces, por lo general, de expresar por una vía directa sus sentimientos, son una cultura diplomática, retórica, mesurada en sus emociones. Dicha característica trae consigo una gran ventaja y una gran desventaja (¡He aquí los TRADE-OFFS de la cultura Francesa! ):
VENTAJA: Tanta diplomacia, permite expresar lo que uno piensa más libremente. Es cierto, se hieren menos susceptibilidades, se es más racional. Por lo tanto, es más fácil llegar a un acuerdo entre diferentes personas que tienen diferentes puntos de vista. Ésta diplomacia hace de los franceses una cultura organizada, al menos más organizada que la cultura colombiana. De hecho, los colombianos, como expresamos todo, tal y como viene, somos tan emocionales que terminamos una discusión política en gritos y amenazas de muerte. Difícil ponernos de acuerdo en cuanto a política se refiere, difícil hacer acuerdos. Vivimos agarrados de las greñas, por así decirlo (o caricaturizarlo). Un francés promedio, está culturalmente mejor dotado para decirle a su contrincante que sus ideas le parecen una completa basura, sin que por ello su contrincante se sienta ofendido, o una discusión en la mesa se convierta en una pelea. Bravo por eso, se logra organizar sociedades con eso.
Así mismo, en momentos dolorosos, debe ser bastante práctico mesurar los malos sentimientos. La muerte de un familiar querido, por ejemplo, podría impedir a una mujer francesa llorar como una Magdalena frente a sus hijos, y evitar transmitirles de manera más intensa ese dolor. Miremos un velorio colombiano típico y veremos que normalmente sale uno más perturbado de lo que entró.
DESVENTAJA: No todo es color de rosa. La incapacidad de expresar a llama viva todo lo que se siente, hace matizar también las emociones positivas. Estas emociones positivas se viven tal vez con menor intensidad, o son mesuradas. Y entonces no me parece sorprendente que haya más casos de suicidio en Francia que en Colombia, y que nosotros, a pesar de la violencia, la corrupción y las drogas, seamos personas en general más alegres, vivimos el día a día con más gusto.
Pero bueno, sin ir más lejos, pienso yo que esta manera de ser apaga fácilmente las cosas extraordinarias de la vida y las convierte en cosas del día a día, anula toda capacidad de asombro y conmoción. Que encontramos un trabajo perfecto tal y como lo estábamos buscando (C'est pas mal! / ¡No está mal!), que vimos un grupo de 200 delfines en un crucero entre Córcega y Cerdeña (C'est pas mal! / ¡No está mal!), que nos ganamos la lotería (C'est pas mal! / ¡No está mal!)?!!!. Pensemos ahora en cosas más normales y cotidianas, a las que la mayoría de la gente tiene acceso: Una buena película, un buen libro, una buena sesión de sexo salvaje. (C'est pas mal! / ¡No está mal!)?!!! Me rio a carcajadas de sólo pensarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario